Competición

Tarjetas y sanciones en el fútbol base: qué pasa después del partido

Por Beniparrell C.F.2 min de lecturaPicassent

Una tarjeta a los diez años no es un drama. Lo que se hace después sí puede serlo, para bien o para mal.

Qué son y para qué sirven

La amarilla avisa, la roja expulsa. En categorías de formación, la mayoría de las tarjetas son por cosas menores: una protesta, una entrada a destiempo, retrasar la reanudación. Se resuelven con una jornada de sanción o con nada.

Lo que pasa cuando es grave

Las conductas graves, y especialmente las que van contra el árbitro, se tratan con mucha dureza en el fútbol base, y con razón. Muchos árbitros de categorías pequeñas son adolescentes. Las sanciones por agresión a un árbitro menor pueden apartar a alguien del fútbol durante años.

Las familias también pueden ser sancionadas

Un club responde de lo que pasa en su grada. Insultos desde fuera del campo pueden acabar en sanción económica para el club, en partidos a puerta cerrada o, en lo cotidiano, en que un niño de nueve años se vaya llorando del campo por algo que ha dicho un adulto.

Cómo lo tratamos con el jugador

Se habla, se explica y se pasa página. Un niño sancionado no es un niño malo: es un niño que aún está aprendiendo a gestionar la frustración, que es justo una de las cosas que venimos a enseñar aquí.

La regla de casa

Al árbitro no se le protesta. Ni el jugador, ni el entrenador, ni el padre. Es la norma más simple del club y la que menos excepciones tiene.

Preguntas frecuentes

¿Me avisan si mi hijo está sancionado?

Sí, en cuanto lo sabemos, por el chat del club.

¿Puede entrenar durante la sanción?

Sí. La sanción afecta a los partidos oficiales.

¿Se puede recurrir?

En algunos casos sí, y el club se encarga del trámite.

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